Por El Tecladista | Agencia MABL
La difusión de un video con logros de gestión por parte de la ex secretaria de Salud del Estado de México, Macarena Montoya, abre preguntas sobre el momento político de su salida y las denuncias por desabasto de medicamentos en hospitales mexiquenses.
En política los mensajes rara vez son casualidad.
Y el video que difundió la ex secretaria de Salud del Estado de México, Macarena Montoya, justo cuando deja el cargo, tampoco lo parece.
La escena resulta poco común.
La mayoría de los funcionarios que abandonan un puesto simplemente se van en silencio.
Sin balances públicos.
Sin despedidas abiertas.
Sin explicar directamente a la ciudadanía qué se logró y qué quedó pendiente.
Por eso el video llama la atención.
Ordenar la narrativa
Más que un gesto espontáneo de transparencia, parece un mensaje cuidadosamente calculado.
Un mini informe digital difundido justo en el momento en que se anuncia su salida de la Secretaría de Salud.
En términos políticos, el movimiento tiene una lectura clara: ordenar la narrativa.
Porque mientras el video destaca logros de gestión y avances institucionales, en paralelo siguen escuchándose denuncias ciudadanas por falta de medicamentos y saturación hospitalaria.
Hospitales como el General Las Américas, en Ecatepec, o el Gustavo Baz Prada, en Tlalnepantla, se han convertido en ejemplos del estrés que enfrenta el sistema de salud en la entidad más poblada del país.
La realidad del sistema
El Estado de México concentra más de 17 millones de habitantes.
Una presión enorme para cualquier sistema sanitario público.
Cuando un sistema médico atiende a una población de ese tamaño, los discursos institucionales rara vez coinciden completamente con la experiencia cotidiana de los usuarios.
Y ahí aparece la dimensión política del mensaje.
El video no solo busca resumir una gestión.
También intenta dejar instalada una interpretación de esa gestión.
En otras palabras, sembrar la idea de un cierre exitoso antes de que otros actores construyan una narrativa distinta.
En política quien cuenta primero la historia suele tener ventaja.
Pero en salud pública los balances no se escriben únicamente en discursos o videos.
Se escriben en hospitales, en farmacias y en las salas de espera donde los pacientes viven diariamente la realidad del sistema.
Por eso, más que un cierre administrativo, el video parece el inicio de una disputa por el relato.
Porque cuando se trata de salud pública, la última palabra casi nunca la tienen los funcionarios.
La tiene la gente.
— El Tecladista










